Para obtener provecho del Curso, es indispensable que usted siga fielmente las siguientes indicaciones:
He escrito este libro en forma breve y concisa, para que usted aprenda con la mayor rapidez y el menor esfuerzo posible. En él todas las palabras son importantísimas, al estudiarlo usted debe prestar mucha atención a todas las palabras, y pensar bien en el significado de cada párrafo.
En cada lección le indicaré algunas aplicaciones para que las practique. No se trata de ejercicios que usted hará a título de entrenamiento, sino técnicas prácticas y efectivas que podrá utilizar en su vida real para obtener beneficios inmediatos (recordar las cosas que debe hacer, el lugar donde dejó una cosa, memorizar los materiales para un examen, etc.).
Además de practicar asiduamente estas aplicaciones indicadas, usted debe imaginar otras aplicaciones adaptadas a sus necesidades individuales; esto es indispensable para su progreso.
Siga fielmente todas mis instrucciones, aun cuando algunas le parezcan que no tienen importancia, incluso aquellas indicaciones que le parezcan absurdas.
Algunas instrucciones que usted considera absurdas son, en realidad, muy beneficiosas. He aquí un ejemplo:
En el tiempo de Benjamín Franklin se creía que el aire de la noche era peligroso, y todo el mundo dormía con las ventanas cerradas. Franklin, por su propia observación, sabía que era mejor dormir con las ventanas abiertas. Recomendó su práctica a John Adams, quien la consideraba “absurda” y no quiso escuchar la explicación.
Sabemos que Franklin tenía la razón; una habitación cerrada queda privada de oxígeno y llena de dióxido de carbono, es muy perjudicial para la salud. Pero en aquella época, todo el mundo, incluso un hombre tan inteligente como John Adams, consideraba “absurda” la recomendación de Franklin.
Veamos otro ejemplo: durante siglos se creía que el fumar era beneficioso para la salud; muchos médicos británicos recetaban el cigarrillo a los pacientes de gripe y fiebre. En el año 1603, los estudiantes del famoso colegio Eton tenían que fumar en las aulas, en forma obligatoria, para prevenir la peste. Algunos estudiantes, al observar personas que morían de inhalación de humo en un incendio, sostenían que el cigarrillo hacía daño al organismo humano. Estos jóvenes, cuya opinión era considerada “absurda”, eran amenazados de ser castigados por atentar contra las normas de la higiene.
Ahora sabemos que ellos tenían la razón: la medicina moderna ha demostrado que el cigarrillo no previene la peste, y sí provoca muchos males. ¡Ah, y debo decirle que no fue sino hasta el 1950 (hace unos 40 años) cuando las autoridades médicas afirmaron que el fumar era dañino!
Piense usted en estos dos ejemplos si algunas indicaciones de mis lecciones le parecen “absurdas”.
En algunas disciplinas tradicionales del Oriente, como el Kung Fu y el Yoga, los alumnos deben seguir fielmente todas las instrucciones del maestro; hacen todo lo que éste les indica, sin preguntar por qué deben hacerlo.
Los discípulos saben que esto es la mejor forma de aprender y llegar a la cumbre de una disciplina.
Muchas indicaciones que le parecen triviales a un principiante son, en realidad, importantísimas, de no seguirlas fielmente usted no obtendrá el progreso deseado.
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